Muchas veces las situaciones son las que te escogen a ti por mucho en que tú te empeñes en que sea al revés, ese ha sido mi caso. Cuando empecé la carrera me dedicaba a tocar distintos instrumentos musicales a pintar y a realizar esculturas con material de desecho con las que incluso llegué a ganar algún premio.

La formación desde la rama de teoría y diseño abrió ante mis ojos un amplio espectro teórico en el que distintos creadores habían llevado al limite sus ideas por disparatadas que fueran. Convirtiéndose esto en una constante del actual arte conceptual.

El curso que recibí clases de Teoría de la Composición (una de mis asignaturas preferidas) tuve  además la suerte de descubrir todo un mundo nuevo desde sus adentros. Mi colaboración como técnico de sonido en el programa sobre artes escénicas Cabaret, me derivó a trabajar con el grupo de teatro catalán La Fura dels Baus para la celebración en el 2005 de la salida desde el puerto de Vigo de la Volvo Ocean´s Race. Una oportunidad en la que descubrí el poder organoléptico y vital del performance a gran escala. Una ocasión única en la que vi como el arte se expresa a nivel vital y dinámico gracias al ritmo de la acción corporal y la música, algo que me inspiró enormemente y que me demostró como al fin y al cabo todos bebemos de las mismas fuentes.

Esta experiencia práctica junto a mi formación tangencial como arquitecto, me llevó a crear mi propia empresa de teatro Ni Fu Ni Fa Animación. En ella he podido expresarme como músico video creativo, técnico de sonido y como actor gracias al apoyo de mi pareja Mónica. Mi experiencia en este campo a lo largo de diez años me ha permitido experimentar con la tradición desde la vanguardia en ámbitos tan residuales a día de hoy como el teatro o la radio. Unos campos de acción que están recuperando gran parte de su valor en un claro proceso de rejuvenecimiento gracias al apoyo de las nuevas tecnologías. Gracias a ellos nuestras propuestas se han convertido en caldos de cultivo con los que poder experimentar con otras personas gracias a las nuevas redes sociales y al trato personal, que nunca debe faltar.

Actualmente he descubierto de nuevo desde la teoría que precisamente el evento social también da sentido al espacio público, es decir la celebración y las experiencias vitales son las que consiguen que las personas hagan suyos los lugares de una vez por todas. Algo que se complementa perfectamente con esos nuevos espacios virtuales de relación que han surgido gracias a la democratización de la informática. La protección de nuevos espacios físicos que den cabida a cualquier iniciativa creativa posibilitan esa típica necesidad humana llamada fiesta popular.