Mi actual aterrizaje en esta materia se debe en gran parte a ideas iniciadas desde el mundo de la música, el cortometraje o la arquitectura. En este campo es donde más se puede experimentar con las inercias artísticas que ya explique en la presentación de mis proyectos anteriores. Esa interacción entre las distintas artes y ese intento de capturar la cuarta coordenada temporal que da lugar al movimiento y al dinamismo consiguió absorberme por completo en este mundo por distintas razones:

La posibilidad de crear espacios mediante elementos vivos y cambiantes como es la vegetación y el arbolado.

La búsqueda de esa dicotomía bipolar a veces mágica en la que lo natural se artificializa y lo artificial se naturaliza.

La gratificación  de diseñar en negativo cambiando el chip, es decir diseñar desde el espacio vació desde el silencio y contra el tiempo frente a lo macizo, lo ruidoso y lo urgente.

La posibilidad de realizar proyectos sostenibles sin mucho esfuerzo, al manipular valores sociales, ecológicos y económicos aplicando los criterios más viables, equitativos y soportables.

Para terminar se puede decir que en este nuevo ámbito de estudio se han juntado las experiencias más gratificantes y frustrantes de mi vida. Por una parte desde el principio he captado la esencia de este nuevo gran espacio de acción en el que la visión lúdica y artística que tengo de la realidad me ayuda enormemente y por otra parte aún no he conseguido explicar de forma racional las reflexiones y experiencias ya maduradas. Como conclusión personal podría decir que la regla de oro para diseñar actualmente de forma lógica en el paisaje es la de "Pensar en global para actuar en Local", una regla de oro que ya se ha aplicado históricamente en el campo de la economía, del urbanismo o la ecología con gran éxito, aunque defenderla ya me ha originado fuertes conflictos personales con la institución donde me he formado ya que muchos profesionales aún no la entienden por estar sometidos al influjo de esa escala parroquial tan típica de Galicia.

En mi caso gracias a la casualidad conseguí captar esta gran lección de forma práctica en un viaje a China y de forma paralela en las aulas gracias a un profesor que de forma teórica pudo introducirme en el echo de que son las escalas más amplias las que dan sentido a las más próximas, incluso que estudiar a que escala hay que analizar cada problema se podría convertir en el tema de una tesis doctoral. Este gran lección la pude aplicar en mis proyecto desarrollados en el Master en Arquitectura del Paisaje al que asistí el pasado curso en el que muy pocos profesores llegaron a comprender esta decisión personal debido a un visión urbanística basada en la colmatación de espacios, el ruído y la prisa, fruto tan sólo de tendencias en las que claramente prevalece el interés privado frente al público.